Cada vez está mejor. Últimamente, que hago mucho pan y la refresco más a menudo, está increíble. Parece una esponja de estas naturales, pero en pegajoso, claro, jejejeje.
No la hago mucho caso. La tengo en la nevera y cuando la necesito saco un poco y le añado la misma cantidad de agua y de harina. Después de usar la que me hace falta, devuelvo el resto al bote y lo mezclo todo bien de nuevo.
Y así llevamos dos años.
Este es el aspecto que tiene:
¡¡¡Felicidades, masa madre!!!

